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Ejercicio de madurez, de oficio, de sabiduría. Como un catedrático de los de antes el Alcorcón repartió en su visita a San Sebastian una clase maestra de fútbol. No busquen ustedes en el resumen muchas ocasiones de gol, no hubo, la verdad. Hubo un equipo que siempre supo a  qué jugaba, supo qué teclas tocar y controló de cabo a rabo el partido impidiendo que el filial donostiarra tuviera la más mínima opción de nada. El Alcorcón siempre tuvo el mando, con balón y sin balón, golpeó cuando encontró el espacio y deja muy encauzada esta eliminatoria.

Porque en este juego no  todo es tener posesión, o correr el contragolpe, es saber adaptarse a las circunstancias del envite. Esa es la clave, saber. El equipo madrileño siempre supo, el equipo vasco  hizo lo que le dejaron. La superioridad amarilla no se traduce en ocasiones de gol o posesión, que estuvo igualada, estuvo sobre todo en que con balón tuvo la idea de mover al rival para encontrar el hueco y hacer daño.  Sin balón se replegó ordenadamente, sin encerrarse, sin permitir accidentes, ni segundas jugadas, ni nada  de nada.  Queda el accidente del gol final de la Real que le da un poco de vida a la eliminatoria porque, ya saben ustedes, esto es fútbol y no atiende a razones. Si atendiera, no quedaría nada por discutir la semana que viene.

El Alcorcón arrancó demostrando que es, si no el máximo favorito, sí uno de los llamados a los episodios finales del ascenso. Casi sin haber tomado nota de las incidencias avisaba Víctor  García obligando al portero local a despejar. El Alcorcón, sin tener más posesión que los vascos, sí que se mostraba más entonado y sí que daba la impresión de que se jugaba a lo que ellos querían. Y esa  certeza se rentabilizó enseguida. Salida de Babín con potencia que deja para Berto en la frontal, éste tira una pared fabulosa con Dalmau que le devuelve para que Berto ponga el primero en el marcador. Sensacional jugada combinativa de los alfareros y ventaja al cuarto de hora.

Con marcador a favor el control del juego de los amarillos fue aún mayor. Apareció el oficio de un conjunto veterano que domina los tiempos del juego porque dispone de jugadores que no hay que explicarles lo que debe pasar. Cierto que desde el gol apenas pasó nada, por lo dicho, porque el equipo amarillo no quiso que pasara nada y la Real no encontraba el modo de armarse con el balón. Cierto que tampoco sufrían los donostiarras. No había necesidad. Avistando el descanso llegaron los mejores momentos donostiarras con algunos centros que complicaron el trabajo defensivo de los alfareros. No busquen en los resúmenes de televisión ocasiones claras  de los locales porque la defensa visitante estuvo donde tiene que estar y el empuje de los  realistas quedó en fuegos de artificio.

El Alcorcón arrancó tras el asueto con la misma intención que jugó la primera mitad: controlar el partido. Que se dice muy fácil, pero hay que hacerlo. Y con esa seguridad se fabricó el segundo como si fuera una día más en la oficina. Remate de Berto que no acierta a atajar Marrero dejando un rechace en la  frontal  del área chica que Dalmau pasaporta, más listo que los defensores, a la red. En dos chispazos de sabiduría competitiva el partido se ponía de cara para los alcorconeros. Con este tanto el Alcorcón hizo lo que debía, replegarse, entregar la pelota y esperar un descuido para liquidar la eliminatoria. Porque a esas alturas lo vital era que los donostiarras no se acercaran y pudieran tener la mínima esperanza de que pasara algo. Ahí también estuvieron  magníficos los amarillos.

La Real no se resignó al marcador, su problema es que era tan, tan inferior que apenas podía ofrecer argumentos siquiera para acercarse en el marcador. Lo intentó por la derecha con Gabilondo y a balón parado pero la sensación permanente es que lo más que podía ocurrir es que el marcador se ensanchara aún más para  los amarillos. De hecho la mejor ocasión volvió a ser amarilla  con un disparo de Ernesto que se le escapó a la derecha del portero. Obviamente el Alcorcón no iba a desaprovechar la ocasión pero el plan (y los cambios lo corroboraban) era mantener el control del partido. Lo que conviene cuando ganas y te queda  un partido en casa ¡que no pase nada! Porque con nada la Real se encontró con un despiste tremendo (el único) que le permitió recortar distancias en el marcador. En el fútbol, los donostiarras quedaron bastante más lejos, pero lo maravilloso de este deporte: están vivos siendo bastante inferiores. Habrá que pelear la vuelta.

REAL SOCIEDAD B Marrero;Gabilondo, Arambarri, Yago Cantero, Ander Zoilo (Gorrotxategi 67´); Olasagasti, Kortajerena, (Teijeira 77´) Urko González (Azkune 67´ (A)), Pablo Martín; Maguna (Ezkudia 81´) y Aguirre (Ander Martín 67´)
ALCORCÓN
Jesús Ruiz, Víctor García, Castro (A), Babín, Morillas; Mosquera, Moyano (Rivelles 81´), Alex López (Ernesto 71´); Bustos (Pablo García 81´), Dalmau (Javi Lara 71´) y Berto (A) (Ckiki 55´).
GOLES 0-1 Berto (16´)  0-2 Dalmau (59´)  1-2 Azkune (90+ )
ÁRBITRO Bestard Servera (Colegio mallorquín)
INCIDENCIAS Zubieta: Notable presencia de aficionados alcorconeros.

 

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