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no se le pueden poner peros al marcador por parte de los madrileños. Si acaso resultó injusto para un Ibiza que mostró hechuras de equipo maduro, serio, ordenado y con las ideas claras. Les faltó atinar cara a portería porque en casi todo lo demás, seamos justos, los isleños fueron mejores. Con y sin balón. Entendieron mejor el partido, eclipsaron a los “jugones” castillistas e hicieron que los destacados, con diferencia, fueran la gente de atrás. Una buena lección para seguir aprendiendo; sin arrepentimientos, no le volvieron la cara, pelearon y se mantuvieron con vida siendo inferiores. Eso también es fútbol, también curte que es lo que se pretende con los filiales.

Nos sorprendió la disposición del once de Raúl con tres centrales de salida y dos laterales largos o carrileros. El devenir de los minutos aclaró que el mister blanco pretendía cortocircuitar el balón largo de los ibicencos y la segunda jugada. Quizá por miedo, por precaución o porque ambos tenían la lección aprendida la primera media hora apenas nos dejó un disparo de Davo que se topó con la defensa y una colada que acabó con derribo de Hugo Duro que dejó muchas dudas sobre si fue o no penalti. Lógicamente si con repetición no lo tenemos claro no le puede imputar al colegiado un posible error porque aquí no hay VAR.

Cierto que el balón estuvo más en poder de los “locales” q         ue de los castillistas que conforme avanzaba la primera mitad fueron empujados a su área cediendo más espacio y otra ocasión a balón parado de Goldar que, sólo ante Fudias, cabeceó fuera con toda la portería para él. El Castilla, sin balón, tenía un problema porque enfrente había un equipo con muchas hechuras de grande en la categoría. Porque con balón los madrileños no sufrían ni la mitad, no llegaban con soltura o frecuencia, insistimos porque enfrente había mucho oficio, pero al menos no pasaban apuros.  Al descanso el empate hacía justicia porque ninguno fue netamente mejor que el otro.

Casi sin haber tomado asiento tras el asueto, Pablo Ramón se cruzaba milagrosamente para evitar 1-0 en un jugada a balón parado, otra vez defendida malamente. El Castilla volvía a sufrir por la misma razón: no tenía balón. “Culpa” del Ibiza, aclaremos, que salió como un torbellino. Otra estrategia (mal defendida) provocó una nueva ocasión celeste que malogró Javi Pérez. Los primeros compases de la segunda mitad eran un pan duro en el desierto para el Madrid. Tocaba aguantar por ver si escampaba. En menos de quince minutos el Ibiza sacó cuatro córner y tres faltas laterales con peligro. La suerte para los de Raúl es que no pitiusos no atinaban en el remate.

Mediada la segunda mitad la mejor noticia para los “visitantes” era que no iban por detrás en el marcador. El Ibiza era mejor, no se puede negar. Nos quedaba esperar que el paso de los minutos pesara en los ibicencos o que una genialidad madridista trastocara un guion que no pintaba nada bien para los madrileños. La inspiración de Gila se convirtió en el torreón donde los de Raúl resistían un verdadero asedio. Delante no había casi nada, ni Arribas, ni los “Hugos” se sentían cómodos porque veían el balón de cuando en cuando y no siempre con ventaja.

Y rozando el minuto final el línea del ataque madridista se columpió gravemente anulando una contra de Duro que se iba solo ¡¡¡¡ tras arrancar desde su campo!!!! En la jugada siguiente apareció Fuidias para mandar el partido a la prórroga y conceder a los suyos treinta minutos para la esperanza. Los madridistas tenían una bola extra que se ganaron atrás pero ahora se veían obligados a marcar porque el empate los mandaba para casa.

Siguieron mandando los isleños en la prórroga pero había una diferencia notable, ahora los madridistas sí llegaban. Y eso que Raúl mantenía diez de los once que habían comenzado el partido. Eso sí, el árbitro volvía a equivocarse señalando “peligro” en un balón que perdió solito Germán y cayó en pies de Dotor que tenía al portero rival fuera del área. Error doble porque si entendió falta de Hugo (que no hizo nada) en el saque debió expulsarlo. Aún así el Castilla no generaba como para romper el marcador y el descanso de la prórroga dejaba todo en el aire.

Quince minutos para buscar un gol tenía el Castilla porque el Ibiza con cambio de delantero por mediocentro defensivo mostraba claro que el empate le bastaba, sin renunciar a sorprender a la contra como pudo ocurrir en un despeje erróneo de Gila que sacó apuradísimo Fuidias. Si bien, la idea fundamental de los locales era que se jugara o poco o en campo madridista. Volvió a equivocarse el colegiado anulando un gol a los ibicencos por un fuera de juego muy, muy justo; casi imposible de ver sin VAR. Con el pitido final a punto la tuvo Arribas pero su disparo se le fue por poco.

 

IBIZA Germán; Fran Grima, Goldar (A), Rubén (A), Morillas; Pardo (Ekain 46´), Javi Pérez; Kike López (Javi Vázquez 62´), Davo (Pérez 100´), Javi Lara (Rodado 78´); y Castel (Givo 105´).
REAL MADRID CASTILLA
Toni Fuidias; Santos (A),  (Peter 65´), Gila, Pablo Ramón (A) (Salazar 110´), Retu (Gelaver 105´); Sintes (A), Arribas, Dotor (Latasa 105´) ;Hugo Vallejo y Hugo Duro (A) (Soler 110´)
GOLES No hubo.
ÁRBITRO Caparrós Hernández, colegio valenciano.
INCIDENCIAS Nuevo Vivero, unos 1.000 espectadores.
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