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casi todos los futbolistas coinciden en que lo mejor que deja este deporte es la gente que conoces y con la que formas tu ‘otra familia’. Y si se trata de jugadores que han desarrollado su carrera juntos, coincidiendo en vestuarios de diferentes equipos, ese vínculo es incluso más fuerte.

Cholo, Peque y Manu son tres nombres más del fútbol modesto de Madrid pero que representan el ejemplo claro de vidas paralelas en el fútbol y fuera de él. Los tres han vivido el colofón a su carrera deportiva este año con el ascenso a Tercera división con el RSC Internacional, donde Raúl Montero, ex compañero y ahora en funciones de directivo, les ha vuelto a reunir.

«Para mí es un privilegio jugar con Peque y con Manu. Pensaba retirarme, pero ellos y mi hija fueron quienes me empujaron a seguir un año más.» comenta Cholo, emocionado al hablar de lo que ha sido para él esta temporada, la última después de toda una vida dedicada a este deporte.

Para Peque, este año ha sido «una bola extra»: «Me he divertido, hemos jugado bien al fútbol y hemos ascendido, más no se puede pedir ¡Ha sido increíble, qué mejor final!»

Manu, el más joven del trío, recuerda el año que llegó al Pozuelo, donde ya estaban Cholo y Peque. Desde entonces son inseparables dentro y fuera. «Nos encanta meternos caña entre nosotros», señala entre risas. «¡Menudo año!. He vivido algo muy bonito con gente muy especial. Trabajar con amigos hace el día a día mejor y conseguir lo que se ha conseguido con ellos, me emociona mucho».

«Echando la vista atrás, recuerdo mi segundo partido con el Pozuelo cuando en el descanso Peque se enfadó por una discusión entre ellos, y se metió en la ducha. Yo tenía 21 años y me metí con él para convencerle, y lo conseguí, aunque luego le cambiaron a los diez minutos. Esa fue mi primera toma de contacto y lo recuerdo ahora como una anécdota graciosa». Ese vínculo le ha llevado a una relación personal que le permite gastar bromas constantes: «No creo que haya mucha gente que haya ascendido de alevín porque él tiene tamaño alevín, fíjate que desde los 16 años lleva tres pelos pegados con superglú. Cuando me rompí el brazo me llevaba en el coche y me daba miedo porque para conducir lleva zancos», bromea Manu.

«Manu era propenso a dar pelotazos a quienes calentaban con él (risas). Estábamos haciendo intercambio de pases de lado a lado por parejas, cuando le dio un pelotazo a Luis en la nuca y se cayó al suelo redondo poco antes de un partido. Nos asustamos de primeras pero luego todo quedó en una anécdota. Manu es el alma en un vestuario», cuenta Cholo, que también tiene recuerdos con Peque: «Tiene una buena… En un partido quiso rematar de cabeza al estilo superman un balón a la altura de las rodillas. No tocó ni balón.. montamos hasta un video con el que nos reímos mucho en el vestuario».

Para Peque, el más veterano, los recuerdos son múltiples, con Raúl Montero, ahora en la directiva del RSC Internacional y que le convenció este año para volver, y también con Manu y Cholo: «Cholo jugaba en el Socuéllamos y yo en el Guadalajara, y claro, ganó padre… Después hemos jugado muchos años juntos y hemos forjado una gran amistad». Y destaca un encuentro muy especial: «Fue un viaje a Puertollano para jugar Copa del Rey. Fuimos en AVE y anduvimos por el pueblo hasta llegar al estadio. Nos sobraron dos horas que pasamos en un centro comercial comiendo un bocata de chorizo».

De Manu recuerda su llegada a Pozuelo: «Cuando llegó era muy joven y era un poco acelerado, pero se ganó el respeto de todos».

Está claro que este último año en el RSC Internacional ha sido inolvidable porque les ha reunido de nuevo después de haber vivido un sinfín de aventuras en los vestuarios en los que han coincidido. Han disfrutado y han logrado un ascenso a Tercera y un campeonato en Preferente, el mejor colofón para los tres, que han decidido colgar las botas.

 

 

 

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