Foto: Miguel Romero.
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Un año después El Álamo regresa a tercera. Al grupo séptimo y como campeón del grupo 2. En unos días sabremos si también lo hace como supercampeón y por ende se lleva el premio de jugar la Copa del Rey. La previa al menos. Un premio en todo caso para un equipo que ha tenido una competencia feroz en un grupo donde todos los mostoleños han llegado con opciones al final. Es de justicia que los del oeste de Madrid regresen porque han sido los más regulares, el equipo que más jornadas ha estado primero. Merecido.

Claro que para desatar la euforia tuvo primero que sortear algunos escollos. Sus nervios el primero. Los verdes salieron timoratos, descentrados. La presión podía con la mayor parte de sus jugadores que no atinaban a poner el balón en el piso con soltura. Cuando alguien necesita varios toques para acomodar la pelota es porque no tiene calidad o porque «le tiemblan las canillas». Parecía que a los visitantes les pesaba el envite. Poco juego, mucha imprecisión. Sí se hizo con el mando porque tiene más mimbres que el Parla, aún así la primera media hora fue frustrante. Pases a la nada.

Porque la Escuela tampoco puede ofrecer a día de hoy mucho más de lo que dio. Se entregó, lo puso difícil, peleó hasta con marcador a favor y si no está listo Anderson se hubiera ido al descanso ganando. Porque de los blancos fue la mejor ocasión de la primera mitad en un mano a mano con todo el tiempo del mundo para Riki. El delantero local amagó, venció al portero pero éste sacó una mano majestuosa para evitar más miedos. Sí, El Álamo tuvo algunas. El centro-chut al palo no cuenta tanto porque fue accidental pero un par de llegadas en las que se liaron los delanteros visitantes sí que tuvieron enjundia para algo más que el uy.

Fue al final del primer acto cuando la presión alameña pudo decantar el partido aunque sin tanta claridad como necesidad de gol tenían los verdes. El caso es que al descanso 0-0 y visos de mucho sufrimiento visitante si no conseguía controlar su estado de ánimo.

En el segundo acto no hubo concesiones. Desde la salida El Álamo empujó. Por bemoles llevó al Parla muy atrás. Entendieron dónde estaba el lunar para asaltar el cielo (los costados) y por allí se adentró Juli para encontrar a Josete que ganó su carrera por banda para poner un centro plano que remató con soltura Helmes. Toque de calidad, por cierto. El gol debía sosegar a los visitantes. Pues no. Al poco un saque de esquina alameño se convierte en una contra parleña, la defensa se lía (mucho) y penalti. Justito, la verdad, pero las manos del defensor visitante tantearon al delantero local. Eso no es discute. Empate y…

El Álamo que se serena. Dicen que a la fuerza ahorcan, pues los de Emilio López serenaron su juego, secuestraron el balón, volvieron a encerrar a un Parla que se defendía como podía y decantaron el partido. Primero con una pillería de Noé que le robó la cartera a la defensa local para quedarse sólo ante Zaca y batirle con calidad por abajo; luego con un pase magistral de Juli (el que tuvo…) para dejar a Helmes sólo ante el portero rival. En menos de cinco minutos: 1-3. Y se acabó. El Parla ya no tuvo fuelle para discutir la victoria y El Álamo dejó correr el crono para comenzar la fiesta.

Un apunte final para el colegiado. Los protagonistas son los jugadores. Estropear un buen arbitraje por «hacerse notar» no sirve de nada. O eso esperamos.

PARLA ESCUELA Zaca; Asen (Marcos 50′) Parra, Truji (A); David, Edu (A), Gavilán (Carras 65′), Ebea; Lara (Alberto 68′), Ezequiel y Riki (Soufi 60′).
EL ÁLAMO
Anderson; Rubén (Zarza 79′) Soler, Cañas, Pepe (A) (Camilo 70′); Corrales (A), Juli; Josete (Santurde 76′) Noé, Helmes; y Hugo (Corrales 83′).
GOLES 0-1 Helmes (56′); 1-1 Lara (p) (63′); 1-2 Noé (71′); 1-4 Helmes (74′).
ÁRBITRO García Gutiérrez
INCIDENCIAS Las Américas, 200 espectadores casi en su totalidad alameños. El Álamo asciende a Tercera División y el Parla Escuela desciende a Primera Regional.
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