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Hacía más dos años de la última vez que Álvaro Santiago Ruiz-Mateos Figueroa celebró un gol anotado por él mismo (todavía era juvenil). Y, tras tanto tiempo de sequía, el extremo del Paracuellos Antamira los gritó a pares. Ruizma dio el triunfo al filial del Rayo Majadahonda con una actuación estelar ante el Trival Valderas, y es que, además del doblete, realizó una acción personal brillante por la banda derecha que culminó con la asistencia del 1-0, obra de Markus.

El ‘7’ fue protagonista, y de qué manera, en la tercera victoria seguida del conjunto majariego. Un resultado que le permite superar al rival que tuvo enfrente el pasado domingo, pero, sobre todo, colocarse más cerca de los puestos de play-off de ascenso que del descenso directo. Sexto y con 29 puntos, el conjunto entrenado por Carlos Cura está a cuatro unidades de Las Rozas, quinto clasificado, y con siete de margen sobre el Canillas, que marca la zona roja.

El gol, la cuenta pendiente: «Estaba todo el vestuario a ver si metía gol. Han sido dos, así que perfecto».

Más complicado el primero que el segundo: «Pensaba que no llegaba, pero justo pegué el acelerón final. Ha habido suerte».

Jugada del 1-0: «Yo sabía que iba a tener opciones por banda. Lo he aprovechado, he estado rápido y he visto a Markus, que estaba completamente solo. La verdad es que ha sido bonito».

Clave de la victoria: «Marcar pronto ha sido esencial. Lo hablamos antes del partido. El Trival es un equipo rocoso, que defiende bien. Marcando pronto, esos planes se descuadran y hemos podido hacer el segundo y el tercero».

Tres triunfos seguidos: «Lo dijo el míster en la charla previa, que realmente nunca hemos estado muertos. Hemos trabajado cada día como si no hubiese un mañana, queriendo ganar todos los partidos. Ahora estamos siendo efectivos, estamos defendiendo bien y aparecen los resultados».

Buscar los puestos de privilegio: «La idea siempre es mirar hacia arriba, porque es lo bonito. Vamos a ir viendo partido a partido, pero tampoco hay que confiarse. La idea del Rayo es que tiene que estar arriba. Al final, aunque seamos chavales, tenemos ganas de hacer una buena competición y quedar lo más arriba posible».

De regreso al Paracuellos este curso: «Esta temporada la verdad es que me ha costado entrar en el equipo, pero con trabajo y paciencia todo llega. El trabajo es lo que marca el futuro. La temporada pasada aprendí más que nunca en un equipo como el Navalcarnero, que tenía muy buen trato de balón, como nosotros, y con una plantilla sensacional. Aprendí un montón y lo disfruté mucho».

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