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El barquito, cada vez menos chiquitito, seguirá navegando. El Navalcarnero logró darle la vuelta a la eliminatoria, y jugará la eliminatoria definitiva por el ascenso a Primera RFEF. Premio al buen trabajo de la entidad rojiblanca, que ha finalizado entre los seis primeros en nueve de sus últimas once ligas.

El partido fue el esperado, en parte. Desde el inicio, el equipo de Pablo Álvarez se hizo con el control del partido a base de sus habituales posesiones largas. Solo le faltaba profundidad al equipo rojiblanco, para finalizar con peligro, puesto que todos los remates navalcarnereños en el primer tiempo, fueron muy mansos, no teniendo que intervenir de mérito el meta Pulido. Todo lo contrario que un Manresa, que las pocas veces que llegó en la primera mitad, lo hizo con mucho peligro, rozando los palos en un par de disparos desde la frontal del área por parte de Noah y Marc Martínez.
En la segunda mitad, de inicio, le siguió costando al Navalcarnero crear peligro. Aunque el Manresa más metido en su campo, lo cierto era que el equipo de Ferrán Costa parecía no tener fisuras. Los cuatro hombres del fondo no concedían nada a los madrileños, especialmente la pareja de centrales formada por Moha y Aschalew, que salían vencedores de prácticamente todos los duelos.

Parecía que le barquito iba a quedar encallado, porque no lograba definir arriba. A pesar del buen partido que estaban jugando los rojiblancos, antes del primer tanto tan solo remataron una vez con verdadero peligro, en un chut de Kun que se marchó rozando el larguero.

A pesar de ello, Pablo Álvarez estaba contento con lo que veía sobre el césped. Prueba de ello fue que hasta el minuto setenta no gastó su primera ventana de cambios (que acabó resultando única). A veinte minutos para el final, introdujo un triple cambio, que, no solo revolucionó a su equipo, sino que resultó decisivo para lograr el pase de ronda. La entrada de Luis Lara, Martín Pérez y Álex Gil dio otro aire a los del Mariano González, y sobre todo, mayor verticalidad. El mensaje desde el banquillo era claro: cargar el área a base de centros laterales, llegando así los dos goles.

El tanto que igualó la eliminatoria llegó a los tres minutos del mencionado triple cambio. Álex Gil peinó lo justo un centro desde la banda izquierda, colándose el balón cerca de la escuadra de Pulido que nada pudo hacer por evitar el tanto.

Por delante en el marcador, el Navalcarnero fue un ciclón que se llevó por delante al Manresa, como así reconoció el propio Ferrán Costa tras el partido. Lejos de conformarse con el 1-0 que le daría el pase a la conclusión de una hipotética prórroga, el Navalcarnero percutía una y otra vez contra el área de un equipo el catalán que pareció quedar totalmente aturdido. A pesar de que el mencionado Ferrán Costa trató de revitalizar a los suyos con un doble cambio, lo cierto era que el partido era un monólogo de los madrileños. Y al contrario de lo que sucedió antes del gol, esta vez sí los de Pablo Álvarez creaban mucho peligro sobre la portería rival, a pesar de que el gol se les resistía a los Ocaña, Martín, Kun, Hugo Esteban y compañía.

Todo parecía encaminado a la prórroga. Hernández Maestre -buen arbitraje el suyo- dio cuatro minutos de prolongación, llegando el tanto de la clasificación navalcarnereña en el minuto noventa y tres. Una vez más, Hugo Esteban centró desde la izquierda, empujando de nuevo a gol Álex Gil. Un gol que hizo estallar de júbilo a la parroquia local que llenó el Mariano González.

Y aunque se jugó el minuto pendiente, metiendo el Manresa a todos sus jugadores de campo en campo rival, nada ocurrió. Las dos intentonas del cuadro catalán quedaron en nada -ni siquiera llegaron a finalizar-, clasificándose de este modo el Navalcarnero para la gran final por el ascenso, en una nueva temporada para la historia rojiblanca.

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