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el día de Reyes del 2021 quedará ya para siempre en la historia del CDA Navalcarnero. En esta tradicional fecha de felicidad, los aficionados rojiblancos recibieron un regalo extra: el pase de ronda de su equipo en la Copa del Rey, cargándose por primera vez en su historia a un equipo de superior categoría: la UD Las Palmas. No era la primera vez que el histórico cuadro canario visitaba Navalcarnero, pero sí la primera vez que lo hacía como equipo de Segunda división.

El campanazo tuvo una larga gestación, puesto que hubo que esperar al último minuto del tiempo reglamentario para que llegara el único tanto del partido. Hasta llegar al gol de Vava, se vivieron noventa minutos de tensión (aunque el partido fue prácticamente de guante blanco), en la que la igualdad reinaba en el Mariano González. Aunque los dos equipos tuvieron su tramo de dominio, lo cierto fue que no se notó en ningún momento la diferencia de categoría entre unos y otros. Cierto es que a ello también contribuyó la alineación de Pepe Mel cargada de suplentes (del once que el fin de semana había derrotado al Espanyol solo repitió Curbelo) y tres chavales del filial, que deambula por puestos de descenso en Segunda B.

La primera media hora tuvo poco que contar. Ambos equipos la utilizaron como tanteo, esperando a ver como reaccionaba el rival para adaptarse a las circunstancias. De inicio, los canarios tocaron más el balón, jugándolo en horizontal para adaptarse a las (para ellos) extrañas circunstancias. Buscando adaptarse al césped artificial y a las dimensiones, sin querer sufrir ningún susto. Enfrente el Navalcarnero le mostraba sus respetos a los amarillos. No es que los de Ayllón se encerraran en su campo ni muchísimo menos, pero andaban con muchas precauciones y pocos riesgos, para evitar que la teórica superioridad técnica se notase, y que el partido fuese competido en todo momento.

Dado este desarrollo del juego, no se hace difícil adivinar que se veían pocas ocasiones de gol. Las áreas eran poco más que territorio prohibido. Las defensas (sobre todo la visitante) se imponían a los ataques, y los porteros apenas intervenían. Sí que es verdad que Néstor tuvo que intervenir en un par de ocasiones a disparos de Aridai, pero sin llegar a tener nunca la sensación de que se pudiese deshacer el empate. Por parte rojiblanca, en el tramo final del primer acto las ocasiones fueron para Manu Jaimez en un lanzamiento de falta muy lejano y un disparo desde treinta y cinco metros de Gonzalo Saiz que se le marchó rozando el larguero.

El segundo tiempo resultó más movido y emocionante. Aunque empezó de igual manera, con el paso de los minutos el Navalcarnero fue perdiéndole miedo a un rival muy ramplón, que para nada parecía de otra categoría. Aunque esa pérdida de respeto en los primeros compases tan solo fue territorial, puesto que los locales ganaron metros sobre el césped, pero no eran capaces de crear peligro sobre el marco contrario. Como tampoco lo había sobre la portería de Néstor.

Pero cuando se estaba alcanzando la hora de partido, llegó la acción que condicionaría el resto del choque. El canario Fabio fue expulsado por doble amarilla, lo que provocó que el Navalcarnero se adueñara del partido. Y aunque Pepe Mel trató de ponerle remedio con tres cambios en apenas cinco minutos, lo único que consiguió fue partir estérilmente a su equipo. Puede que la intención del técnico visitante fuera la de que el choque se convirtiera en un intercambio de golpes, en el que teóricamente tendrían que salir victoriosos los suyos al tener en teoría futbolistas de mayor calidad. Sin embargo, con lo que se topó Las Palmas fue con un Navalcarnero que se veía muy cómodo. El juego era muy directo, con una defensa muy férrea casi impenetrable, y un ataque muy dinámico, con Ramón Blázquez y Álvaro Ramón haciendo daño por fuera; y Esnaider y Gonzalo Saiz por dentro.

Por momentos, los madrileños tuvieron sometidos a los grancanarios, teniendo ocasiones muy claras para adelantarse en el marcador. Y es que la gloria les fue esquiva por muy poco a los Esnaider, Blázquez, Gonzalo y compañía; mientras que al contragolpe Óscar Clemente estuvo muy cerca de evitar el ridículo de los suyos.

A falta de diez minutos para el final, ambos equipos pensaron eso de “no pierdas en diez minutos lo que no has podido ganar en ochenta”. El miedo a un error que les condenara se apoderó de los dos equipos, que comenzaron a jugar con mucha pausa, pensando en una prórroga a la que parecían abocados, con riesgo cero.

Y cuando todo apuntaba que el partido se prolongaría treinta minutos más, llegó el tanto para la historia navalcarnereña. Tras un córner y dos rechaces, Vava que apenas llevaba dos minutos sobre el césped cazó un rechace de un disparo suyo. Tras el intento de despeje de un defensor visitante tirado al suelo, el brasileño cazó el balón de semibolea con la diestra, y ésta vez sí con un disparo cruzado elevado batió a Valles, haciendo estallar al Mariano González.

Tras el tanto, se vivieron cinco minutos que a todos los rojiblancos se les hicieron más largos que los noventa anteriores. No porque Las Palmas reaccionara ni tuviera opciones de empatar, sino por el miedo de perder una gloria que tenían tan cerquita. Pero afortunadamente ésta no les fue esquiva al barquito chiquitito, que seguirá navegando al menos una ronda más en la Copa del Rey. Y ésta vez sí, el Mariano González recibirá de todas todas a un equipo de Primera División.

NAVALCARNERO Néstor; Víctor Calarge, Manu Jáimez, Fratelli, Álex Alonso; David Rodríguez (Mario 55’), Manu Monteagudo (Vava 88’); Ramón Blázquez, Gonzalo Saiz (Fran Pérez 72’), Álvaro Ramón (Dani del Moral 55’) y Esnaider.
LAS PALMAS
Valles; Ale Díez, Coco (Benito Ramírez 88’), Curbelo, Jonathan Silva; Calu Méndez, Fabio (AA 58’), Maikel Mesa; Óscar Clemente, Iemmelo (Robert 63’) y Aridai (Edu Espiau 63’).
GOLES 1-0 Vava (90′).
ÁRBITRO Iglesias Villanueva, colegio gallego.
INCIDENCIAS Mariano González, 350 espectadores.
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