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Excesivo castigo para Las Rozas en el Nou Morvedre. El cuadro Lolo Escobar no mereció un marcador tan abultado en contra, en un partido lleno de infortunios para el cuadro serrano; en el que perdió dos efectivos por lesión; y vio como encajó dos goles en dos rechaces.

El respeto fue la tónica dominante durante todo el partido. La dinámica de los últimos partidos no es buena en ninguno de los dos equipos, y trataron más de ganar confianza que el partido en sí. Había mucho miedo a cometer un error, y sobre todo, a perder. Ninguno arriesgaba nada, y sobre todo, no se complicaba con el balón. La portería a cero era el objetivo, y para ello se protegieron sobre todos los locales, dejando Frank Castelló a algunos de sus mejores hombres en el banquillo, y mutando su habitual 4-4-2 por un 4-2-3-1. Y jugando directo. Cuando el balón caía en los pies de los jugadores rojos, era impulsado en largo. Ello propicio que los hombres que más brillaran en Las Rozas fueran sus dos centrales y Raúl Díez. A pesar de los últimos malos números defensivos (ocho goles encajados en los últimos tres partidos), la zaga madrileña se mostró inexpugnable, no concediendo ninguna ocasión de gol en todo el primer tiempo.

Y eso que el Atlético Saguntino empezó mejor, y parecía que el desarrollo del juego iba a ser de otra manera. El cuadro valenciano salió con una presión alta, buscando en los primeros minutos forzar algún error roceño. Pero la valentía y el atrevimiento les duró poco a los valencianos. Enfrente, Las Rozas fue creciendo poco a poco en el partido. Aunque no se llegó a ver a ese equipo que arrasó en los dos primeros tercios de la competición, los de Lolo Escobar si que querían más el balón. Aunque el juego un fluía, si tenían más intención los visitantes, que eso sí, también andaban con más precauciones que de costumbre. Guadaño e Iñaki despejaron más en largo de lo habitual, tratando de evitar problemas.

Dado este desarrollo del juego, no se antoja difícil entender que apenas se vieron ocasiones de gol. De hecho, apenas se veían acercamientos a las dos áreas, sobre todo en el primer tiempo. Un primer acto, en el que los locales tan solo tuvieron un tímido remate de Boix a la media vuelta que se perdió fuera; mientras que las dos mejores fueron para los nuestros. Primero en un remate de Goal en boca de gol a centro de Turégano desde la línea de fondo, que se marchó por poco. Y después, un remate de cabeza de Iñaki muy flojo, a las manos de Lluna, tras una falta botada por Calleja.

El segundo tiempo de inicio resultó más duro. De inicio comenzó con roces entre jugadores, que hicieron calentarse el partido. Y cuando esto sucede, el fútbol suele pasar desapercibido, como así ocurrió. La lucha y la intensidad predominaban sobre el césped, si ser capaz ningún equipo de controlar la situación; ni de someter al contrario. Los minutos pasaban lentamente, y seguían sin llegar las ocasiones. Aunque antes de que se cumpliera la hora de partido, cuando llegó el primer gol local, tuvieron dos los madrileños dos remates por parte de Calleja y Turégano. Pero al primero se le marchó muy alta, mientras que al segundo su falta envenenada la acabó atrapando sin problemas el cancerbero.

Cumplida la hora de partido, se adelantó el equipo de Frank Castelló. En una de sus especialidades, el balón parado. Tras un córner botado a la derecha de Yelco, el rechace le cayó a Ximo Forner. El veintitrés rojillo soltó un zapatazo, duro, seco, por bajo, ajustado al palo, por donde más le duele a los porteros, al que no pudo llegar Yelco entre una nube de jugadores.

Tras adelantarse en el marcador, se esperaba que el cuadro valenciano se metiera atrás, y Las Rozas ganara todos los metros sobre el terreno de juego que le cediera su rival. Pero el desarrollo del juego no cambió, sin que pasara nada destacable sobre el césped. Lo intentaban tímidamente los visitantes, pero no eran capaces de elaborar con el balón, y por lo tanto, de crear peligro más allá de una falta de Calleja que se envenenó. Y para colmo de males, tuvieron que retirarse del campo por lesión Lucas e Iñaki, teniendo que reconstruir Escobar la zaga; retrasando primero a Turégano y después a Nogueira.

Todo parecía encaminado al 1-0 final. Un mal resultado, pero corto y remontable en Navalcarbón entre dos equipos que parecían parejos; hasta que la diosa fortuna se alineó de nuevo con el Saguntino. Tras un centro desde la izquierda de Torrent sumado al ataque, el balón fue hacia el punto de penalti. Por allí apareció Marenyá, y la tocó floja con el interior. El balón parecía parable, puesto que iba más o menos al centro y no muy fuerte. Yelco tocó el balón, con la mala suerte de que el rechace tocara en el palo y volviera hacia el cancerbero. Éste se estiró y llegó a tocar el balón, pero ya cuando el balón había cruzado la línea; concediendo el gol el colegiado a instancias de su asistente.

Con el 2-0 el partido murió. El Atlético Saguntino esperó atrás a que Las Rozas se volcara y matar el partido a la contra. Enfrente, los roceños lo intentaron con más corazón que cabeza y fútbol, sin poner en riesgo el marco de Lluna. Y aunque a un minuto para el final, Guadaño logró batir al portero, el tanto quedó anulado por fuera de juego tras un buen servicio de Calleja.

En definitiva, una abultada derrota para Las Rozas, sumido en una dinámica muy negativa, que le obligará a superar por tres goles el próximo domingo al Atlético Saguntino, para seguir soñando con el ascenso.

AT. SAGUNTINO Lluna; Tendillo, Marín (A), Arturo, Kike Torrent; Ximo Forner, Boix; Polanco (Granell 80’), Marenya, Iván (Ubach 63’); y Mateu Ferrer (Cortell 90’) (A).
LAS ROZAS
Yelco; Raúl Díez (A), Iñaki (A) (Rubén 76’), Guadaño, Lucas (Mario Sánchez 54’); Nogueira, Cruz, Rubén Blanco; Calleja, Goal (Jime 82’) y Turégano.
GOLES 1-0 Ximo Forner (61’); 2-0 Marenya (74’).
ÁRBITRO Campoy Candela, colegio murciano.
INCIDENCIAS Nou Morvedre, unos 1.000 espectadores.
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